Diana Bustamante Escobar
Directora Artística

En 2014 asumió la Dirección artística del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias -FICCI- luego de ser su productora general durante dos versiones-. Con una línea editorial que recupera la importancia de la memoria a través de la cinematografía nacional, ibero y latinoamericana, en paralelo, consolida un Festival donde de manera sensible y coherente confluyen el espíritu del cine independiente, con la industria, la academia y un determinante proceso de formación de audiencias. Diana Bustamante es egresada de la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad Nacional de Colombia y combina sus roles de productora, directora, escritora y gestora cultural en el ámbito de la cooperación internacional. La tierra y la sombra, Violencia, La sirga, La playa D.C., y Los viajes del viento, son algunas de sus premiadas películas en los principales festivales del mundo.

En la selva inmensa habita la vida, el caos, la muerte, el poder devorador y mágico de la naturaleza. Exuberante, intenso, sugestivo, misterioso y fascinante, aterrador, oculto, seductor. La floresta es ese lugar donde los sentidos estallan y temen. Donde puede habitar lo más hermoso y lo más aterrador. Pero ¿qué es lo aterrador? ¿Qué es el miedo? ¿De dónde viene?

Nunca antes en la historia de la humanidad se habían construido tantos muros para demarcar las fronteras, no solo geográficas, sino religiosas, ideológicas, raciales, al fin de cuentas, humanas. ¿De qué nos protegemos, si es que esos frágiles esfuerzos en verdad nos protegen? De lo diferente. Tememos a lo que no es como nosotros, a lo que nos cuestiona. A eso otro que no es como yo y que al ser distinto se hace MALO, MONSTRUOSO, porque desestabiliza eso que somos y de lo que nos sentimos tan seguros, a lo que nos aferramos.

En 2018, el FICCI habitará en el profundo encanto de lo diferente, de lo que esconde nuestra selva representada en todo lo más bello pero también en lo que allí está perversamente oculto. Monstruos, hombres lobo, cazadores cazados, colonos colonizados, sujetos trasvertidos fluyendo en su identidad, fracasados, artistas, putos, sicarios, vengadores y vengados, periféricos y negados, blancos y perdidos, juventud y vejez, decadencia y brillo. Una y otra vez, en estos días el cine nos recuerda la potencia innegable, necesaria, de la fantasía; no solo como una forma de resistir a la realidad, sino de subvertirla de un modo profundo. En esta época donde los muros se levantan por doquier el cine vira hacia la imaginación, inclusive en el cine más documental (que nos muestra los mundos posibles). Esa fantasía tan esencial y simple, que parecía habernos abandonado, hoy florece con exuberante potencia y escarba justo en esos lugares donde nos es más incómodo ver, re-visar. La proliferación de fronteras y miedos, no obstante, no parece haber paralizado al cine –y tampoco a la sociedad–. Desde sus bases, quizá desde los márgenes, el cine –y la sociedad– van configurando una nueva noción de utopía, ese espacio imaginario, ese no lugar real que vuelve habitables los lugares reales.

Este año promete ante todo alto VOLTAJE, estímulos varios para los sentidos, electroshocks a los falsos moralismos y las estructuras en decadencia; aves del paraíso que pueden sacar ojos y simples orugas que se convierten en mariposas. En su edición 58, el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, felizmente caribe, celebra la exuberancia del trópico, lejos de cualquier exotismo: un trópico que contiene la complejidad no siempre feliz de esta floresta candente que como hogar ha albergado desde lo más bello hasta lo más sórdido, que ha visto nacer y perderse culturas enteras dentro de una selva que expande su voracidad a la voluntad de los hombres, pero donde la vida y su misteriosa belleza lo sobrepasan todo. FICCI 58, #PuroVoltajeFICCI58, se revela como su afiche, vibrante, impredecible, sí muy caribe, sí muy poderoso, pero también enigmático y cuestionador. Con una importante presencia del cine español que queremos re-descubrir desde las películas producidas en los tiempos que se han llamado de “la crisis” y que inventan nuevas miradas, redescubren la periferia y abrazan ese otro, diferente pero común. Un año donde no queríamos dejar de revisar y disfrutar a través de retrospectivas completas, maestros como Glauber Rocha o cineastas contemporáneos como Bruno Dumont. Rindiendo tributo a las carreras maravillosas y diversas de Maribel Verdú y Tilda Swinton. Un 2018 con un cine de media noche que nos trae pinceladas de lo más “gamberro” o “cutre” del cine español de distintos momentos, definido por la irreverencia y la libertad. Y por supuesto, con treinta y cuatro películas en las competencias de largometraje y más de cuarenta cortometrajes para un total de 140 títulos entre retrospectivas, programas especiales y competencias, que harán su aparición en la escena cinematográfica regional en esta edición número 58 del FICCI… No sé si uno de los mejores o peores festivales, o de los más bonitos o más feos… pero sí, sin duda, el de más VOLTAJE. FICCI 58

Foto: Salvatore Salomone Revista Diners