Put Your Soul on Your Hand and Walk
Construida a partir de videollamadas entre la joven palestina Fátima Hassona y Sepideh Farsi, la película inscribe al espectador en la experiencia mediada del genocidio en curso en Gaza. Entre pixeles, cortes de señal y tiempos de espera, este intercambio se convierte en una línea de vida que conecta Palestina con el mundo y afirma, obstinadamente, la posibilidad de resistir.
La película reproduce la forma en que gran parte del mundo experimenta la violencia en curso: a través de pantallas fragmentadas, pixeladas, inestables. Las imágenes congeladas, las malas conexiones y los cortes abruptos encarnan la distancia radical que separa Gaza del resto del mundo. La espera entre una llamada y otra, el miedo latente a que cada interrupción pueda significar la muerte, construyen una temporalidad suspendida que refleja la fragilidad extrema de la vida bajo el asedio de Israel.
En medio de esa fragilidad, la presencia de Fátima sostiene la película y su vitalidad construye un espacio de intimidad que atraviesa la pantalla. Entre gestos cotidianos y la violencia del aparato colonial israelí, emerge el desfase entre geografías y realidades. La pantalla se vuelve entonces un territorio donde la distancia, el control y la vulnerabilidad adquieren una forma tangible.
Paula Rodríguez Polanco
La directora iraní Sepideh Farsi vivió la revolución a los 13 años, fue encarcelada a los 16 por sus ideas disidentes y abandonó su Irán natal a los 18. Establecida en París desde entonces, ha estudiado matemáticas, se ha dedicado a la fotografía y ha realizado unas quince películas —documentales, de ficción y de animación—, entre las que destacan Tehran Without Authorization (Locarno), Red Rose (TIFF) y The Siren, un largometraje de animación que aborda la guerra entre Irán e Irak, que fue la película inaugural de la sección Panorama de la Berlinale y ha ganado numerosos premios desde entonces.