La mirada y la intuición: NIDO con César Charlone

Por Juliana Ortiz Parejo

En el Palacio de la Proclamación, la intuición como forma de producción y la ruptura de los cánones de cine hollywoodenses como apuesta estética y política fue el tema principal del evento. En el primer día de los conversatorios NIDO, el FICCI recibió al célebre director de fotografía César Charlone para guiar al público en su recorrido como profesional en la industria cinematográfica con su charla “La mirada y la intuición”. Con las preguntas del moderador Paulo Pérez, la primera parada fue una introducción al maestro director, un trailer de su personaje como profesional. 

A partir de una pregunta de Pérez, surge el primer cuestionamiento para ahondar en las técnicas que han hecho a Charlone un personaje relevante en el panorama internacional: el control absoluto de la luz en la imagen hace que el producto final se vea muerto. Él lo describe como sentimientos diferentes que surgen dentro y fuera del set, porque las emociones que te transmite una escena o encuadre de cámara en el momento de grabarlo, puede cambiar al verlo en edición. Su intuición y experiencia en el set es lo que le permite asegurar ante el público que su fuerte no es la calidad, sino la cantidad de tomas que es capaz de producir, para que entre todas las imágenes los editores tengan opciones y encuentren su calidad. 

Para poner en práctica esto, se deben tener experiencias que reten esa mirada crítica de las escenas que se quieren producir. Aterrizado a sus vivencias, esto implica la edición de fotos reveladas en un laboratorio, que reflejan la realidad social de Uruguay, el país natal del director, y su motivación para estudiar cine, con el sueño de enfocarse en el cine de denuncia. Sin embargo, frente a la oportunidad de trabajar con eminencias como Mário Carneiro optó por producir comerciales. En ese ámbito laboral fue que tuvo su primer contacto con su intuición, al captar un plano exacto de un pescado típico de Brasil, el merlin, tomando el protagonismo requerido en todo el centro de la imagen.

 En la segunda parada de este recorrido, el maestro nos cuenta su experiencia durante la producción de la película Ciudad de Dios, dirigida por Fernando Meirelles, un amigo cercano que lo enlazó a sus proyectos al darle libertad creativa en el cortometraje de prueba de dicha película. En este punto del conversatorio, César explica de manera superficial la transición de un producto al grabarlo en película, haciendo referencia al rollo, al video para tener la posibilidad de hacer corrección de color a las imágenes. De esta manera es como Charlone combina sus conocimientos de publicidad y documental en este experimento para su primera película de ficción, una capacidad que el moderador describe como destreza para  capturar los momentos. Él describe su manera de grabar las escenas y a los actores como el formato documental, en donde deja al elenco interactuar con el set e improvisar dentro del personaje, siempre con la idea de que los dailys o copiones del proyecto no pueden ser perfectos, deben salir con  alguna imperfección para darle vida a la escena. 

Esta misma dinámica de improvisación la ha aplicado otros otros de sus proyectos como El jardinero fiel, Los dos papas y El baño del papa, para mantener lo que él llama un 360 de libertad. La manera de hacer cine de Charlone gira en torno a las herramientas que puede usar para transmitir un mensaje único que tenga un propósito, como llamar la atención hacia una problemática o visibilizar historias que rara vez se ven en la gran pantalla. La autenticidad de una toma se logra dejando una ventana para la intuición, mirando a las imágenes como historias que deben permanecer vivas a los ojos del espectador.