Salvo Basile: el Italiano que nos enseñó a ser caribes.

Por Lauren Sierra

Bajo el sol de La Heroica, acreditados y público en general esperaban por un asiento en el Teatro Adolfo Mejía, para una vez más recordar al italiano más cartagenero de todos, Salvo Basile. Incluso bachilleres de la institución educativa Manuela Beltrán, que no lo conocieron personalmente, sienten la importancia de él para Cartagena, como dijo Evaristo Márquez "Salvo es un ejemplo para el país, no solo para Cartagena, él es un ejemplo para el cine". 

Mientras cada uno buscaba un asiento el proyector empezó a mostrar a Salvatore como actor en la película Estrategia del caracol y como asistente de Gillo Pontecorvo, director de La Queimada, un clásico del cine situada en la isla de Queimada, donde un inglés plantea una rebelión contra los portugueses. 

Es un reflejo de la historia y luchas de Cartagena, que iniciaron las guerras entre blancos y esclavos, pero con algo muy familiar, las murallas y las calles del Centro Histórico que el público camina en su cotidianidad.

Pero  Alessandro Basile aclaró  que, "Es una Cartagena que ya no existe pero que llevamos en el corazón ". Esas palabras inundaron el recinto, que sin lugar a dudas es un sinónimo de que esas antiguas casas grises y desgastadas han sido reemplazadas por los colores vibrantes que el turismo les ha traído. Salvo quiso inmortalizar en pantalla grande para proteger esas raíces y la identidad de un pueblo que cada día lucha por su libertad.

Mientras los espectadores salían de nuevo al calor del medio día, sabían que había quedado algo claro, que el Italiano, no solo dejó como legado el cine, sino también el orgullo de ser caribe porque él era ese tipo de personas que le daba la mano al director más famoso de Hollywood y también al vigilante que le sostenía la puerta al entrar a algún lugar.